Llevo 15 años como nutricionista clínica. Y hay algo que veo todos los días:
Mujeres que comen sano. Que se cuidan. Que toman agua. Que hacen ejercicio.
Y aún así se sienten hinchadas, pesadas y agotadas.
Llegan a mi consulta frustradas. Algunas al borde de las lágrimas. Me dicen cosas como:
"Doctora, hago todo bien y mi cuerpo no responde. ¿Qué estoy haciendo mal?"
Y siempre les digo lo mismo:
"No estás haciendo nada mal. El problema no es lo que comes. Es lo que tu cuerpo no puede eliminar."